En el país de las Amazonas

Curaduría: Christian Bendayán y Manuel Cornejo

Año: 2017
Lugar: Galería John Harriman, CC. Británico. Lima, Perú

La Amazonía peruana no solo ha sido narrada: ha sido encuadrada. A lo largo del tiempo, se han impuesto sobre este territorio capas de sentido que operan como filtros —mitos fundacionales, relatos de conquista, expediciones científicas, economías extractivas y sus respectivas promesas de “progreso”— hasta convertirlo en un paisaje legible para la mirada ajena, pero frecuentemente ilegible para quienes lo habitan. En ese proceso, la figura de “las amazonas” funciona como una metáfora persistente: no describe una presencia real, sino una forma de nombrar lo desconocido como femenino, disponible y conquistable. Ese gesto, repetido una y otra vez, ha servido para justificar la toma de posesión, la administración del bosque como inventario y la reducción de su complejidad a signos fáciles de consumir. Las imágenes que circulan entonces —postales, afiches, vitrinas, escenas urbanas y retratos— no son neutrales: ordenan la memoria. La ciudad se vuelve escenario, el río se vuelve borde, el cuerpo se vuelve evidencia; y, mientras tanto, aquello que no encaja en el relato dominante queda fuera del marco, como si no hubiera ocurrido.

Esta exposición propone una lectura distinta: no “descubre” la Amazonía, sino que revela la maquinaria visual con la que ha sido construida. En las salas, las fotografías dialogan entre sí como archivos en tensión: desde la escena urbana de un edificio emblemático atravesado por mototaxis y buses —una modernidad tropical que avanza entre cables, palmeras y humo— hasta los muros cubiertos por constelaciones de imágenes, donde el retrato frontal, el detalle mínimo y el paisaje amplio disputan el derecho a ser centro. La museografía también habla: grandes paneles textuales transforman la pared en territorio de escritura, y el verde intenso —como un recordatorio material del bosque— convive con superficies oscuras donde la tipografía parece tallada con luz. En conjunto, estas piezas ensayan una contra-historia: una narración hecha de fragmentos que se resisten a la simplificación, que cuestiona la nostalgia colonial y el exotismo contemporáneo, y que insiste en volver a contar —desde múltiples miradas— aquello que fue silenciado, omitido o reducido a mito. Aquí, “el país de las amazonas” no es un lugar que se conquista: es un espacio crítico donde la imagen deja de ser adorno y se convierte en disputa por la memoria.